Serenidad semibiográfica. Manuel Vilas se convirtió en el finalista del premio Planeta 2019 con esta plácida obra, donde el protagonista llena de recuerdos las páginas intentando encontrar la felicidad
Dos obras absolutamente opuestas se encontraron en la final del último Premio Planeta. La ganadora, de la que hablamos hace apenas unas semanas, se trataba de una novela negra con tintes policÃacos firmada por Javier Cercas y titulada Terra Alta. El finalista poco tiene que ver con el caso que tiñó de oscuridad la comarca poniendo el foco en el protagonista, el Mosso d’Esquadra Melchor MarÃn. En AlegrÃa nuestro narrador es un escritor de éxito que viaja de gira alrededor del mundo presentando su último libro, en el que retrata escenarios de su propia vida, haciendo hincapié en sus padres, a modo de homenaje.
Un viaje introspectivo que tiene dos caras, la pública, en la que el personaje se acerca a sus lectores, y la Ãntima, en la que aprovecha cada espacio de soledad para rebuscar su verdad.
La escritura de Vilas se distingue por su carácter autobiográfico, intimista y nostálgico que difÃcilmente se desvincula de la familia y con algunos temas como la cultura y nuestro propio paÃs. Por ello es fácil encontrarse con Vilas entre las páginas de AlegrÃa.
El protagonista rebusca en sus recuerdos, evocando a historias ya acontecidas para conectar con sus propias emociones (e inclusive las del propio autor), que lo teletransportan a un presente donde anhela disfrutar de los momentos ya vividos, vislumbrándolos desde la mayor perspectiva de amor para traducirlos en esa ansiada palabra (y sus respectivos sinónimos) que todos buscamos: alegrÃa.
Aunque no por esto y por tan bella portada y tÃtulo el tono general del libro sea optimista. DifÃcilmente podrÃa ser de otro modo, ya que asà es la propia vida. Además, precisamente en esta obra Vilas hace uso de ilustres nombres de la historia del cine o de la música como sobrenombres cariñosos a personas queridas o sentimientos difÃciles de nombrar. Por ejemplo, su hijo es Valdi, su padre Cary Grant, su madre Ava Gardner y a través de Arnold Schönberg personifica temas tan habitualmente esquivos como la depresión, el suicidio o la muerte.
No obstante, aunque éste acaba apareciendo para liberarse de problemas solución difÃcil o en heridas del pasado, termina por mostrarnos algo de esperanza al final de capÃtulo. Y es que el protagonista siempre busca la luz al final del túnel.
Una novela cuya lectura es ágil y resulta amena, con una prosa inteligente, interesante y dinámica en la que esperas con alegrÃa el siguiente capÃtulo y donde se empatiza fácilmente con el protagonista.















