Porque nunca es tarde para volver a empezar

23 julio




Una novela para sonreír. En su segunda obra en solitario, Juan del Val narra la vida de Candelaria, una joven mujer que, aún con las trabas que le impone su vida, lucha por encontrar la felicidad



Lo de Juan del Val ha sido prácticamente, como dice el refrán, llegar y besar el santo. Candela es su segunda novela en solitario (la primera fue Parece mentira, 2017) y a los pocos meses de su publicación, obtuvo el Premio Primavera de novela 2019.

Periodista, guionista, presentador,... del Val es un todoterreno de la comunicación, como su mujer, la estimada Nuria Roca. Con ella ha copresentado programas de radio y también ha firmado varias novelas, como Para Ana, de tu muerto y Lo inevitable del amor.

Candela es una mujer de unos cuarenta años que vive con su vieja perrita Chelo y trabaja junto a su madre Teresa, a la que le falta un ojo y su abuela Remedios en el bar que regentan: El Cancerbero. Castizo y de solera, su nombre evoca el ambiente que en él se respira: desayunos castellanos, menús tradicionales y clientela fiel. Loli, amiga de Tere y su hijo Iván, dos divertidos y entrañables personajes, ayudan en la gestión del bar.

El Cancerbero fue el regalo que le dejó Benito, la última pareja de Teresa antes de desaparecer de sus vidas. Sorprende la actitud de Candela hacia este personaje: siempre educada y atenta, se descubre incómoda ante su presencia o incluso cuando se habla de él.

La vida de Candela es bastante rutinaria y solitaria. No tiene muchos amigos y su vida social se reduce a los momentos con su madre y su abuela. Un día, arreglando unas cortinas, su madre cae al suelo mientras su abuela ha bajado un momento al bar y Candela descansa en una breve siesta.

Cuando Teresa muere, Candela empieza a descubrir detalles de su vida que habían permanecido ocultos, se desvelará la clave del porqué de su repulsión hacia Benito y su vida dará un giro considerable.

La evolución de Candela a lo largo del libro, que es quien nos narra la historia en primera persona, es constante y alegra al lector, ya que conseguimos verla crecer, sentirse algo más bella y segura, además de ganarle la batalla a una soledad que no le agradaba y conseguir tomar las riendas de su vida, cumplir sueños y buscando su verdadero destino.

Juan del Val consigue crear una relación estrecha y empática entre el lector y su protagonista. Él siempre ha destacado el interés que siente hacia el mundo de las mujeres y la relevancia que desearía darle. De ahí que los personajes principales de su obra sean femeninos y que los lazos entre ellas sean fuertes y cómplices.

Cada uno de ellos están muy bien definidos y no cuesta hacerse un dibujo mental de cómo serían en carne y hueso. Son emotivos y su carácter despierta mucha ternura.

La narración de Candela recuerda a la forma de hacer de la gran Elvira Lindo: esa escritura inocente en un entorno algo mohíno, con palabras cómicas que aparecen cuando menos lo esperas, casi siempre cuando la trama empieza a sonar algo trágica.

A ratos tierna, en momentos dramática, Candela es una novela sensible y alegre, que lucha por conseguir lo más importante: la felicidad. Como la propia Candelaria. Y como la vida misma.




 Candela
 Autor: Juan del Val
 Editorial: Espasa
 Páginas: 256




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